Este sábado, a las 10 y 30 de la noche, Telecaribe presenta una crónica sobre el Festival nacional del burro de San Antero.Este Blog rescatará y divulgará los valores de la Cultura de las Sabanas del Caribe Colombiano
viernes, abril 27, 2007
VOX POPULI (DE CORRERIA): EL BURRO ES MAS INTELIGENTE QUE EL CABALLO
Este sábado, a las 10 y 30 de la noche, Telecaribe presenta una crónica sobre el Festival nacional del burro de San Antero.jueves, abril 26, 2007
LOS “REYES” OPINAN SOBRE: LIMITES DE EDAD Y CADENCIA JUVENIL EN EL VALLENATO

El Festival de la Leyenda Vallenata es la fiesta más representativa de la cultura vallenata y cada uno de los reyes ganadores de la corona, convertidos en los más importantes pilares de la música y raíces de esta tierra.
El ímpetu de un festival ‘Rey de Reyes’ puede crear, como es el caso de este año 2007 opiniones encontradas respecto a los lineamientos para determinar quien participa y quien no, razón que le da vida a este especial, donde el diario EL PILON se dio a la tarea de recoger las opiniones de reyes legendarios que gracias a una regla sobre el limite de edad han perdido la oportunidad de obtener el máximo titulo que puede obtener una persona que se ha dedicado años al folclor de su tierra.
Se indago a los reyes Calixto Ochoa, Miguel López, Eliécer Ochoa, Nafer Duran, José Maria Ramos, Alberto Rada, Alfredo Gutiérrez y Alberto López, su opinión por haber quedado fuera de esta competencia y las opiniones están polarizadas dado a que algunos apuntan que esto se hizo con un objetivo marcado de sacar al tres veces rey vallenato Alfredo Gutiérrez de esta competencia y otros apuntan a que ya es hora de mantenerse fuera de contiendas como esta y darle espacio a los reyes más jóvenes que saben hacer un buen vallenato y tienen las energías para asumir una responsabilidad tan grande de ser ‘Rey de Reyes’ del festival de la Leyenda Vallenata.
lunes, abril 23, 2007
AÑO 2007: HISTORIA DEL ACORDEÓN. (SEGUNDA PARTE)
Visita a la Fabrica HOHNER
El diseño del armenio que vivía en VIENA era una caja de 22x9x6 centímetros. Bajo esta caja estaban fijadas las lengüetas metálicas, iba provisto de un fuelle de tres pliegues y cinco botones, dando cada uno dos acordes, uno al abrir y otro al cerrar el fuelle. (De ahí el nombre de acordeón).
MARCAS DE ACORDEONES
Después de 1910, dos países (Alemania e Italia) tomaron para sí la producción y propagación del acordeón al mundo. En Alemania, la fabricación se trasladará a Trossingen, ciudad situada en Wurtemberg, bajo la dirección de Matías Hohner. En Italia, Castelfidardo y sus ciudades vecinas, representadas por Paolo Soprani, consolidarán su renombre. Existen construcciones artesanales y fabricas especializadas en su producción en serie. Entre las marcas más conocidas están las alemanas, italianas y francesas, de la cual reseñamos 35 a continuación: Ballone Burini, Bugari, Borsini, Fantini, Guerrini, Menghini, Paolo Soprani, Sem, Scandalli, Mengascini, Moreschi, Paolo Soprani, Pigini, Victoria, Gabanelli, Cantabella, Dino Baffeti, Scala, Weltmeister, Zero Sette, Santa Marsala, Hohner, Bai-Le, Maestropiano, Stradella, Estrella, Excelsior, Alexandre, Spaethe, Trimmel, Busson, Gaudet, Pegure Et Plancoulaine, Dienst, Kable, Schuster Friedrich, Alessandrini, Fisitalia, Doménico Tallisco, Baldoni, Trophy, Ottavianelli, Roland, Serenellini, Silvetta, Orla, Lanzinger, Beltuna, Monterrey, Vignoni, Cagnoni, Galassi, Giustozzi , Pigini, Polverini, Antonio, Ragnini, Cristian Rolando (Suoniere), Marconi , Cavagnolo.
LA FABRICA HOHNER EN TROSSINGEN (ALEMANIA)


Es una urbe musical, llena de instituciones musicales. Aquí radican la Escuela Superior Estatal, admirada en toda la federación en especial por su departamento de música antigua, el Conservatorio Hohner, una escuela técnica superior para profesores de acordeón, la Academia Federal de Formación Musical Juvenil, la Sala de Conciertos Hohner, la Escuela Juvenil de Música y el Museo de Acordeones y Armónicas de Trossingen. Se ve gente joven en la ciudad llevando sus estuches de instrumentos.
Continuada por los hijos de M. H., la sociedad emplea en la actualidad a unos 4.000 obreros/artesanos. Esta sociedad ha fundado una escuela de música en Trossingen y una editorial. En 1931 en Trossingen se funda la escuela del acordeón, que se convertirá el 1948 en la academia oficial estatal bajo la dirección de Hugo Herrman (nacido en Ravensgurg, Wurtemberg, 19-4-1899; muerto en Stuttgart, 7-9-1967). (En la Foto Fabrica Hohner en Trossingen)
LOS PEDAZOS DE ACORDEON
Algunos rabiosos defensores de la supuesta ‘tradición’ musical vallenata ven con malos ojos la cercanía de algunos músicos de esa corriente —tanto los consagrados como los allegados a la nueva ola— al acordeón sabanero, y los señalan con desdén como pertenecientes al ‘Porronato’.
La confusión se inició en la década de los cincuenta. Aníbal Velásquez, un promisorio acordeonero barranquillero, bautizó a un grupo suyo como ‘vallenato’. El bogotano Julio Torres, por su parte, bautizó por esos días su agrupación como ‘Los Alegres Vallenatos’ fundamentando el cuento alegre y sabrosón que donde había acordeón había música vallenata, y que recibió su máximo palmarés teórico cuando Consuelo Araújo, a finales de la década de los sesenta, en su célebre panegírico ‘Vallenatología’, clasificó el vallenato en tres escuelas regionales: la de Valledupar y La Guajira, la Bajera y la Sabanera. Todo un despropósito que tomó rumbo y pasó al rango de verdad, creando un mito turístico cultural y desvirtuando la historia de la música del Caribe colombiano tocada a punta de fuelle y viento en un pedazo de acordeón.
En el libro de Rito Llerena, ‘Memoria cultural del vallenato’, se le otorga el título del vallenato más viejo, según explican documentos, al tema ‘El toro Tutencame’, del acordeonero y compositor Pacho Rada. Pero Pacho confesaría después —y siempre, como una obsesión territorial— que “Mi música no es vallenata”. Y tiene toda la razón, pues había nacido en Plato, Magdalena, una de las tierras del mundo fluvial del caimán, cantándole a La Lira, al Tigre de la montaña y al brioso Caballo de Carmelo que le llamaban el liberal. Martínez, que emprendió sus primeras letras musicales a punto de fuelle, al igual que Chelito de Castro. Un mundo musical alejado del vallenato y en donde su único punto de contacto sería precisamente en el acordeón, aunque no en su uso. De hecho, los Velásquez aseguran que fueron creadores de la sonoridad de la actual caja, gracias al cambio de cuero de chivo por el más estrepitoso de placa radiográfica.
viernes, abril 20, 2007
VOX POPULI (DE CORRERIA): EL CORRONCHO

Para el evento, entrevistó a Hernan Villa, autor del tema "El Corroncho", porro que hizo famoso Alfredo Gutierrez .
Participan, ademàs, Ruben Dario Salcedo, Sabas Mendez, Mario Paternina, Victor Uribe y los escritores Alvaro Miranda, Miguel Torres, GustavoBolivar, Federico Diaz Granados, Gustavo Reyes y Guido Tamayo, entre otros.
El corronchismo, según el escritor Federico Diaz Granados se tomó aColombia y es menos dañino que el traquetismo actual.
jueves, abril 19, 2007
LA LITERATURA EN EL FESTIVAL DEL BURRO
San Antero está a hora y media de Montería, Córdoba, a 10 minutos del mar, en la región del bajo Sinú del Caribe colombiano.Una vez el viajero llega a las calles de la población, se escucha en la lejanía los rebuznos que en do de pecho rivalizan con las notas perdidas de porros y cumbias. Ya no sobre un burro, sino una motocicleta, un hombre con un altoparlante, con orejas y nariz enorme de marimonda, invita a los habitantes de la población a que lleven sus borricos disfrazados al desfile final donde se elegirá al más bello de todos. Los dueños de los animales sólo tienen que inscribirlos de modo gratuito en el evento. Como prestación se le dará $20.000 por cada asno que, engalanado con colorete, sombrero y collar, presente al carnaval con el que se le rinde homenaje al pariente del rocín de Sancho Panza.
Álvaro Miranda, autor de la novela Un cadáver para armar, con su conferencia “El burro en la literatura” que versó sobre El asno de oro, la antigua y clásica obra del africano Lucio Apuleyo. Todas las palabras que escuchaban los 750 asistentes, rompían con la diaria tradición del colegio Julio César Miranda, amplio y abierto recinto académico en cuya aula máxima se llevaron los encuentros culturales. Fue un suceso que mostró la cara inquieta de los jóvenes de la región sobre los temas de literatura que en medio del calor y el canto de las chicharras del mediodía, han sido incentivados por sus maestros y profesores en las 90 escuelas del municipio.
Este contagio con las letras, se integraba en la caída de la tarde con la puesta en escena de obras de teatro como Demonios de mediodía o entrada la noche, con la expresión popular de las danzas y de la música interpretada por las cantadoras de bullerengue de Etelvina Maldonado y el sexteto Tabala de Palenque, entre otros. Feliz mezcla fue esta en que un alcalde se atreve a colocar la literatura en medio de la otra alegría que produce un festival popular. Fue una hazaña gloriosa, pues al lado de la distracción nocturna, jóvenes y adultos asistían con gusto, en mañanas y tardes, a prolongadas, pero intensas jornadas con las letras.
A lo anterior hay que sumarle cómo de modo simultáneo se llevaba a cabo el Primer Torneo Nacional de Ajedrez en San Antero con destacas figuras del deporte ciencia, que alternaban con niños y jóvenes de la región. Un grupo numeroso de ajedrecistas nacionales entre los que se encontraban Miguel Uribe Turbay, Óscar Castro, Gregorio Rey y Juan Minaya, bajo los 17 abanicos eléctricos de uno de los auditorios del colegio, sentían detrás de reyes y reinas de plástico, pasar la tarde moviendo caballos, torres, alfiles y peones, como si estuvieran frente a contendores de magna talla y no de escolares que con ansiedad buscaban mejorar ese nivel adquirido, como un hecho excepcional, en su programación académica. El gobierno municipal de San Antero tiene un tercer ojo donde la fiesta no son sólo encantos del Caribe a través de la parada folclórica, la música vallenata, el fandango popular, el concurso de gastronomía típica, sino de la comunicación con literatos y sus letras y las estrategias del pensamiento a través del movimiento de las fichas de ajedrez.
Un olor a vida nueva se siente en el mar tranquilo cruzado en su cielo por pelícanos y gaviotas, en los bosques de verde mangle de la bahía de Cispatá repoblada de caimanes que dan cabida al Festival del burro de San Antero.
* Álvaro Miranda, poeta y novelista, autor de la novela La risa del cuervo y de los poemarios Los escritos de don Sancho Jimeno, Simulación de un reino, fue uno de los invitados en este encuentro de escritores en San Antero, Córdoba.
martes, abril 17, 2007
EL FESTIVAL NACIONAL DEL PORRO, HOMENAJE AL MAESTRO TOBIAS GARCES
“Me siento feliz”, “no me cambio por otro”, “esto ya lo esperaba”, fueron las palabras del maestro Tobías Garcés Garcés cuando una comisión, encabezada por Felipa Plaza de Cogollo, presidenta del Trigésimo Primer Festival Nacional del Porro, le entregó la resolución mediante la cual fue designado como el músico que será objeto de reconocimiento en el certamen que se realizará en San Pelayo del 29 de junio al 2 de julio del presente año. El año anterior fueron objeto de este homenaje los músicos Edilberto Guerra Lugo y Arlinton Pardo Plaza, los músicos más jóvenes en recibir este honor.
Vecinos y amigos del maestro Tobías en el barrio “La Coquera” de la ciudad de Montería, se agolparon a su residencia cuando recibía el acto administrativo con el cual se hizo la designación del Comité Organizador, hubo aplausos y felicitaciones que del mismo modo recibieron familiares y amigos del músico.
El Comité Organizador del Festival Nacional del Porro cada año tiene la dura responsabilidad de escoger un músico que reúna los requisitos que se requieren para que los amantes de la música popular de bandas compartan plenamente la elección y no han faltado las polémicas cuando las calidades del designado no se avienen a los criterios que se tienen para el homenaje.
En este caso el nombre del maestro Tobías Garcés Garcés ha sido bien recibido por todos.
HIJO DE MÚSICO
Así las cosas, Tobías Garcés es depositario directo de una tradición musical que creó Porro Viejo Pelayero, El Pájaro, El Pilón, El Binde, El Ratón, Sábado de Gloria, La Mona Carolina, Siete de Agosto, El Tortugo, El Sapo Viejo, No te Tires por el Suelo, María Varilla, Soy Pelayero, Fandango Viejo Pelayero, La Mala Palabra, y muchas obras más que hacen parte del patrimonio cultural inmaterial del Sinú.
La actividad de los músicos de la región dio frutos en las bandas Ribana Bajera y Central de este municipio. Los entendidos en la materia consideran que Pablo Garcés Pérez es el creador del fandango, un aire que toma elementos rítmicos y melódicos de los ancestrales bailes cantados, que fueron arreglados para las bandas fiesteras y corralejeras del Sinú y las Sabanas.
Tobías Garcés es hijo de la pelayera, Eufemia Garcés Romero, una mujer morena que fue encantada por la voz melódica del bombardino del maestro Pablo. Hay quienes afirman que el bombardino es el instrumento que mejor interpreta el sentimiento melódico y rítmico de los afrodescendientes.
Garcés Garcés nació el 9 de junio de 1932 en San Pelayo, en donde vivió hasta los 4 años. Dice que uno de los recuerdos que con más intensidad lo embargan con nostalgia es el relato que su madre le hacía, pues a un día de nacido, Esperanza Méndez, la esposa de su padre lo peleaba con doña Eufemia, su madre.
Soy un hombre privilegiado ya que en verdad tuve dos madres, y esto es inusual, por que ellas intercambiaban hasta los alimentos. A los cuatro años de su existencia, Walberto, su hermano mayor, se lo llevó para Montería y regresó al lado de su madre en San Pelayo a los ocho años y a los pocos meses se fue definitivamente al lado de su padre en Santa Lucía.
En esa etapa de su vida que limita en la confusa frontera de la memoria, recuerda a su padre dirigiendo la banda de Santa Lucía, orientándolo, casi que obligándolo a ejecutar el bombardino como él.
Desde ese momento se inicia un conflicto de identidad en la música; de un lado su padre viendo en él a un bombardino y trombonista, razón por la cual en gran parte de su vida acompañó a importantes agrupaciones de Colombia con el bombardino y el trombón.
Pero de otro lado muy en el fondo de su conciencia y desde temprana edad él estuvo enamorado del clarinete y el saxofón. Fue una tensión que solo el tiempo resolvió a favor de estos instrumentos.
Hoy parece darle la razón a su padre, quien justificaba las bondades laborales y musicales del bombardino.
AMPLIO RECORRIDO
Explica que cuando tocó bombardino participó en grabaciones con la banda Bajera de San Pelayo, Pedro Laza y sus Pelayeros, los Corraleros de Majagual y la Sonora Cordobesa; en cambio, no ha hecho tantas grabaciones con el clarinete. A los 19 años, a solicitud de su padre al maestro Manuel Ángel Deschamps, se convirtió en músico de la Banda Departamental de Córdoba, fundada por este recién creado el Departamento.
Fue un recorrido que se inició como estafeta en esta agrupación insignia de la nueva entidad territorial, trabajando en ella como músico durante 25 años.
El maestro Tobías Garcés Garcés ha hecho parte de la Sonora Cordobesa, dirigida por Simón Mendoza, las orquestas dirigidas por el maestro Pacho Zumaqué Nova como los Macumberos del Sinú, los Tremendos. Los Diablos del Ritmo, dirigida por el maestro Pello Torres de Sincelejo; la Orquesta de Reyes Torres de Valledupar; Combo los Ocho de Córdoba de Ciénaga de Oro; Orquesta Caciques del Sinú.
Sin embargo, la actividad en donde más a gusto se ha sentido y en donde más frutos ha recogido el maestro Tobías es en la formación de bandas y orquestas, iniciándose en el INEM de Montería, en donde estuvo durante 25 años, creando la Orquesta de esa institución, fundó las bandas Trece de Enero de Canalete; La Banda Bicentenario de Lorica; Juvenil de la Casa de la Cultura de Lorica; la Banda Escuela de Música Maria Varilla de San Pelayo; la Banda Juvenil de la Casa de la Cultura de Tierralta; la Banda el Florisanto de la Casa de la Cultura de Tierralta.
La Banda San Simón de San Andrés de Sotavento; la Banda de Popayán, Córdoba; la Banda de la Casa de la Cultura de Nechí, Antioquia; el Conjunto Folclórico de Cajanal.
Actualmente vive en la compañía de Julia María Mejía Arrieta, tiene 18 hijos, cinco de ellos heredaron de su padre la música, son ellos, Pablo Miguel, Carmelo, César, Estévinson y Jorge.
Cuando arriba a los 75 años de edad, el maestro sueña con un instrumental para la Banda de “Tierraltica”, un corregimiento perteneciente al Municipio de Lorica, en donde dice que hay una mina de niños genios para la música. No lo puede explicar, pero es así por que lo comprobó desde las primeras clases de música que realizó en esa población.
Los niños asimilaron los conocimientos que él ofreció y se ha propuesto con el entusiasmo de los maestros con ideas maduras, conseguir los instrumentos para la Banda Infantil de Tierraltica.
Por las manos del maestro Tobías han pasado músicos de reconocido prestigio nacional e internacional como el saxofonista Julio Castillo, quien fue su alumno en el INEM de Montería. Sus alumnos lo recuerdan como maestro consagrado con una pedagogía que facilita el aprendizaje musical y con calidad humana para propiciar el encuentro afectuoso de los niños y jóvenes con la música.
El maestro Tobías sueña aun con seguir fundando y enseñando la música de nuestra región. Tiene su mirada en un semillero de niños en un lugar de Córdoba afortunado de la música que según él allí esta una mina de talento musical del porro.
lunes, abril 16, 2007
MUSICA CORRALERA, DE LA PLAZA DE MAJAGUAL A LA MODERNIDAD
Ponencia del periodista Alfonso Hamburger, durante el encuentro literario, en el marco del Festival del Burro. San Antero, abril 4 de 2007.
“Yo ni siquiera soy del pueblo, eso lo he recalcado siempre, yo soy del patio de mi casa” (Hector Rojas Herazo)
Al principio de esta historia, las cargas eran parejas. La música era una sola y las regiones acunaban las expresiones vernáculas sin encerramiento ni limitaciones más allá de la topografía, pero un día se revolvieron las aguas y nacieron los festivales, que se encargarían de fomentar las primeras piquerias regionales. Uno de esos lugares de encuentro había sido la Zona Bananera, donde confluyeron, por primera vez, vallenatos, sabaneros, sinuanos y montemarianos. Como se diría, gente de aquí y de allá. El vallenato era otra cosa muy distinta a la de hoy. Se conocía la música de acordeón, como prefiere llamarla Adolfo Pacheco Anillo. O Música del Magdalena Grande, como prefería hacerlo Abel Antonio Villa, el padre del acordeón.
El río Magdalena, en medio de la sabiduría natural, que parece dividir el país en tajos de patillas bien definidos, fue definitivo en la demarcación de los estilos, que es la esencia fundamental de esta disertación, porque no existe el vallenato como ritmo sino como género. De un lado, la vieja provincia del Magdalena, con sus departamentos del Magdalena, La Guajira y más recientemente el Cesar. Y de este lado, la vieja provincia de Cartagena, el viejo Bolívar Grande, con Bolívar, Atlántico, Córdoba y más recientemente Sucre. Cruzar el río, en aquellas calendas era un misterio, toda una proeza para un sabanero. Eran tiempos en que a nuestros niños los acunaban con un canto muy viejo: “Pato cuchara se fue para arriba, dejó a su mujer cogiendo barriga”, “Pato cuchara se fue pa aquel lao, dejo a su mujer con tanto pelao”.
Por el río penetró la civilización. Y los mugidos del buque Capitán de Caro y los Ferrys que servían de puente entre los pueblos de aquí y de allá, eran misteriosos para los sabaneros y montañeros, hombres patieros, como Hector Rojas Herazo, acostumbrados a pescar en la orilla. Hombres de pocas aventuras mar adentro. Acostumbrados al microcosmos del patio, como pulmón y refugio de sus cosas. Más que hombres eran un patio, ese lugar donde se estrenan los sentidos, donde el hombre se pone de pie ante el solar y el mundo. Y cuando salieron jamas dejaron el patio. Lo llevaron por todas partes y siempre añoraron volver a ese patio, aunque ya la casa se estuviera cayendo. Esa condición de patieros viejos marcó los derroteros del músico sabanero, temeroso a los aviones, no amante de los hoteles y alérgico a las concentraciones. Para el resto El Caribe es el gran patio, donde está la estructura de toda una cultura, de una civilización, de la forma y del color, de un nuevo idioma.
En cambio, pese a que por mucho tiempo estuvieron encerrados en su valle del cacique Upar y que mantuvieron más relaciones con Panamá, el Urabá y Venezuela, los músicos hoy denominados vallenatos, se atrevieron con más espíritu aventurero a atravesar esa barrera natural que era el Río Magdalena. Nuestros indígenas Zenúes, inventores del sombrero vueltiao y excelentes ingenieros hidráulicos, a la presencia del invasor extranjero, dieron la pelea al principio, pero luego se replegaron sin mucha resistencia y permitieron la expansión de otras culturas. En el aspecto musical, algunos autores hablan de una colonización vallenata a La Sabana y el resto del país, lo que es parcialmente cierto, pues inicialmente fueron los sabaneros, aunque en menos cantidad, quienes tuvieron éxito en Valledupar, en el país y en el mundo. No en vano, la primera obra musical que es llevada como banda musical al cine fue un porro: La múcura.
De La Provincia de Padilla se vinieron a estas tierras bajas, como le decían allá, Alejandro Durán, nacido en El Paso, Cesar, casi por accidente y cuyo estilo es más sabanero que vallenato, por cuanto su relación con las bandas de viento y sus orígenes de pajaritos, tamboras y bullerengues, le marcaron un estilo muy distante al vallenato picado de Luis Enrique Martínez o Colacho Mendoza. Igualmente se vino Luis Enrique Martínez, que era Guajiro, verdadero creador del estilo repicado del vallenato, quien se casó con una dama del Guamo, Bolívar y murió en Cartagena. Casi toda su carrera musical la cumplió en La Sabana, donde ganaderos como Nabo Cogollo y Lizardo Guzmán, no solo le patrocinaban las parrandas, sino sus grabaciones.
- La guerra de Los Mil Díaz, a inicios del siglo XX, fue vital en la recomposición de nuestros pueblos. Por ejemplo, los sabaneros montemarianos, especialmente de San Jacinto, huyendo de las hostilidades, se asentaron en el valle de Ariguaní, bajo Magdalena y fundaron El Dificil, cuyos hermanos mayores son los San Jacinteros. Así quedó patentizado en el libro Pioneros ( Compendio histórico de la gran Nación Chimila y el Municipio de Ariguaní) del periodista José Manuel Díaz y en la Fiesta del Pensamiento, realizada En el Dificil Magdalena el 20 de octubre del año pasado, donde se re le rindió homenaje a tres san Jacinteros: El profesor Germán Bustillo Pereira, el filósofo Numas Armando Gil Olivera y Adolfo Pacheco Anillo. Las quebradas tierras del Ariguaní, están impregnadas no solo de Los Anillo, Los Pacheco, Los Lora, Los Leones, Los Dajud y los Barraza, sino que musical y culturalmente están más cerca de los Montes de María que de Valledupar. Allá festejan las corralejas, bailan con las bandas de viento y aman los paseos sabaneros y cumbias de Andrés Landero.
En 1953, cuando atravesaba el ferry para llegar a Barranquilla, habiendo salido de su natal Valencia de Jesús (Cesar), Calixto Ochoa tenia sólo 19 años y sufría una pena de amor. Cuando atravesaba el río se enteró de la muerte de Pedro Infante, referencia histórica invaluable. Llegó inicialmente a San Jacinto, Bolívar, donde los famosos gaiteros acababan de llegar de su primera gira mundial. O sea, que ya acá la música había traspasado las fronteras. Y del Carmen de Bolívar, había salido para la friolenta Bogotá ( 1939), Lucho Bermúdez, quien llenó el interior de porros, gaitas y fandangos. En 1946 fue portada de la revista Semana y le había correspondido animar la ultima fiesta en la que participó Jorge Eliécer Gaitán, la noche del 8 de abril de 1948 en el hotel Tequendama de Bogotá. Con Bermúdez el país había descubierto una nueva forma de bailar. Lo de este montemariano no había sido fácil. Viajó a Bogotá con músicos costeños de la Orquesta del Caribe, cuyos integrantes fueron atacados por el frío y se vinieron. Bermúdez tuvo que armar su proyecto con músicos bogotanos de conservatorio, de allí que su porro de salón es estilizado y algunos no dudan en afirmar que recibió influjos de la música andina, como el pasillo y el bambuco. Mientras la música costeña calentaba el país, la música andina se devolvía de Caucasia, porque nos aburría en los primeros años de la televisión colombiana, que había sido inaugurada por el genaral Gustavo Rojas Pinillas hacia 1954.
EL ACORDEON.
El lugar de penetración del acordeón, inventada por el alemán Buchman, a principios del siglo XIX, todavía es motivo de discusión. Todo lo que tiene que ver con esta música fue tocado por el mito de la portentosa obra de Gabriel García Márquez, quien se encargó de bautizar como verdad todo lo que pasara por el meridiano de su pluma mágica. Se inventaron una fábula legendaria de piratas y contrabandistas, según la cual, los indios de ese sector ( wayuus) habían atracado un buque cargado de acordeones en La alta Guajira, entonces el instrumento cayó en manos de los nativos, que inventaron el milagro de la música.
La promulgación de varios departamentos, impulsados por la tesis desarrollista de Carlos Lleras Restrepo, fue definitiva en el movimiento vallenato, que de las colitas en que andaba, untado de servidumbre y negado para los clubes sociales, dio el salto a Cien Años de Soledad, donde se creció el mito de Rafael Escalona, un chevrolito egocéntrico y mimado, que esgrimía el titulo de bachiller como un doctorado.
1966 marcó la promulgación de los departamentos de Sucre y del Cesar, que fueron estrenados en el año que se publica Cien Años de Soledad: 1967. Sucre, sin un modelo de desarrollo como el paisa o los departamentos del Eje Cafetero, fue un cambio para no cambiar. Cartagena, siempre mimada por La Patria, con una mirada internacional, tenía en el reinado de Belleza y otros certámenes frívoilos, eventos más importantes que la falta de agua en su larga provincia, con municipios que aun hoy para llegar hay que atravesar varios dialectos. Con rifas y dinero de las alcancías populares los pioneros de Sucre crearon un departamento sin padrinos importantes, que pronto cayó en mano de las mismas familias, que por sus tentáculos políticos crecieron en burocracia. Los mismos García de Cartagena siguieron mandando en Sucre. La gaita San Jacintera era la misma ovejera, con la diferencia de que Los Gaiteros de San Jacinto también fueron tocados por la pluma mítica de Gabriel García Márquez. Sincelejo y Sucre, que por sus grandes talentos musicales ( aquí nacieron Adolfo Mejía , Justo Almario y los Corraleros de Majagual), debió ser erigido como el departamento musical del país , aparece entonces como la capital cebuista. Hoy Valledupar, en cambio, aparece como ciudad musical, con excelente manejo urbanístico y le pelea el primer puesto como departamento ganadero inclusive a Córdoba.
Y el nuevo Cesar , con Valledupar, que tenía una autosuficiencia regional, que lo hacia más cercano a Panamá o Venezuela y con más cabezas de ganado que Sucre, a partir del Festival Vallenato en 1968, empieza a convertirse en el epicentro del acordeón, como si el milagro se hubiera dado exclusivamente allí. Se volvieron excluyentes. Canonizaron cuatro ritmos y con caja, guacha-raca y acordeón se fueron de gira nacional.
Con la publicidad de Cien Años de Soledad, un vallenato de 350 páginas, según Gabo, la carta vallenata de “La Cacica” Consuleo Araujo en El Espectador, Alfonso López Michelsen como gobernador y luego con Telecaribe, que nació en Valledupar, la aplanadora fue total. En Telecaribe, desde el conductor hasta el más encumbrado ejecutivo se habló vallenato desde sus inicios.
En la trampa cayeron incluso el Gobierno y sus instituciones. El Ministerio de Cultura publicó hace algunos años un folleto con el mapa musical del país. Y cuando se refieren al acordeón, la inmensa Sabana, que tiene más de 18 ritmos musicales interpretados en diferentes formatos además del conjunto de acordeón, aparece como un apéndice de los vallenatos. Se nos tilda de vallenatos sabaneros. Nos miramos las manos y vemos que no las tenemos bien pintadas ni somos descendientes de la ballena. Somos, eso: sabaneros, montañeros, Sinuano o mojaneros, pero no vallenatos.
... Y merecidos méritos tenemos para ser vallenatos, pero desligados del paseo, merengue, son y la puya: El Valle del Río Sinú, con una capa vegetal comparada con la que circunda el río Nilo, es extraordinario en el surgimiento de fenómenos nacionales que se dan cada tres kilómetros cuadrados. Inventores del símbolo nacional, nuestro sombrero vueltiao ( no sombrero vallenato como han dicho algunos), los ingenieros hidráulicos Zenúes, tienen un respaldo en músicos como Miguel Emiro Naranjo, Pablito Florez ( el de los sabores del porro) los maestros Francisco Zumaque, padre e hijo , Juancho Nieves, Antolín Lenes, Fredy Sierra, Lucy González y el campeón Miguel Happy Lora . Fenómenos literarios como Luis Garces González, Juan Gossain, Jorge García Usta, Gustavo Tatis Guerra, Raúl Gómez Jattin, David Sánchez Juliao, Juan, Manuel y Delia Zapata Olivella, Leopoldo Berdella, entre muchos otros.
El país vallenato mitificado en la obra de Gabriel García Márquez, hizo invisibles personajes de ríos, montañas, golfos y sabanas desde san Juan Nepomuceno para acá, hasta donde llegaban los influjos del porro de Arturo García. “En Ovejas y enSan Juan, le dicen el sabanero, Sincelejo y Corozal, Don Arturo es el primero” ( Lucho Bermúdez, Arturo García, Porro, 1945).
Según Remberto Martínez Suárez, extraordinario compositor sabanero, autor de “Vversos de Oro”, himno del festival de Chinú, el concepto sabanero es mucho más amplio que el concepto vallenato, pero en los últimos años se ha hecho invisible ante la faz del país. De San Juan Nepomuceno, para acá, se pueden destacar juglares y escritores de la talla de Alcides Díaz, Diogenes Arrieta, Manuel de J. Bustillo, Otto Serge, Rafael Ricardo, Iván de J. Reyes Parra ( primer alcalde costeño en gobernar a Bogotá, nacido en San Jacinto), todos los gaiteros, Adolfo Pacheco, Andrés Landero, Ramón Vargas, Clemente Manuel Zabala, El profesor German Bustillo, Numas Gil Olivera, Lucho Bermúdez, Julio Rojas Buendía, Graciela Arango de Tobón, Cesar Castro, Nacho Paredes, Alcides José Paternina, Justo Almario, Adolfo Mejía, Ramón Benítez, Alfredo Gutiérrez, Lisandro Meza, Felipe y Mario Paternina, Gilberto Torres, Peyo Torres, Rubén Dario Salcedo, Julio de La Ossa. Demetrio Guarín, Hector Rojas Herazo, Geovani Quessep, etc.
La palabra sabana también era vallenata. Es recurrente en los versos de Leandro Díaz y Tobias Enrique Pumarejo, quien se refiere a sus sabanas del Diluvio, en la Víspera de año Nuevo. “Cuando Matilde Camina, hasta sonríe La sabana”, dice el ciego cantor.
Incluso, en La Diosa Coronada, Leandro dice: “Señores, vengo a contarles, hay nuevo encanto en La Sabana, en adelanto van estos lugares, ya tienen su Diosa Coronada”.
Pero Gabo, no se sabe sí adrede o por elegancia y contundencia, en el epígrafe de su novela “El Amor en los Tiempos del Cólera”, dejó a un lado la primera parte, donde está la palabra Sabana, y puso solamente: “En adelanto van estos lugares, hoy tienen su Diosa Coronada”.
Manuel Huertas Vergara, quien como todo investigador sabanero, abandonado por los gobiernos de turno, Murió cuando regaba el jardín de su casa con 20 mil pesos en el bolsillo y una deuda de catastro de ocho millones de pesos, dejó sus investigaciones a medio publicar. En una de ellas, titulada “Cabildo y Merced de Tierra , régimen para poblar el Partido de Tolú Sabanas y Sinú”, dice que el concepto de sabanas ya estaba con nosotros desde 1664, cuando es creado, mediante cédula real, El Partido de Sabanas O de San Benito Abad, fundada por Don Benito de Figueroa y Barrantes.
Con lo sabanero y lo vallenato ha sucedido lo mismo que pasó en el caso de Gabriel García Márquez y Hector Rojas Herazo. Dicen que cuando surgen dos estrellas a la par, una trata de eclipsar a la otra. Algunos críticos consideran que la obra de Rojas Herazo, pudiera alcanzar méritos suficientes para rebasar el “Boon” de que tanto se habla, sobre todo en la medida en que el tiempo se vaya encargando de emparejar las cargas y colocar a cada quien en su lugar.
Existen otros casos resaltables, en los que abandonar el estilo vallenato que les habían impuesto fue providencial para algunos músicos sabananeros. Caso de Lisandro Meza, a quien en Valledupar le negaron la corona, entonces asumió el estilo internacional que lo ubica hoy por hoy como el acordeonista que más vende en el exterior. Y no es vallenato, aun cuando la prensa así lo registre, por el solo hecho de llevar un acordeón. Sus temas Baracunatana y Cabaretera, le abrieron las puertas del exterior. Si se queda con el reinado vallenato, al que bien pudo acceder si el jurado es justo, a lo mejor no hubiera pasado de Upa Já.
El festival vallenato, que se hace con la idea de impulsar el nuevo departamento del Cesar, con Alfonso López Michelsen como gobernador, surge como una copia de una fiesta que Gabriel García Márquez hace en Aracataca.
Al respecto, en una entrevista concedida al periodista sucreño, Marcos Tulio Contreras, titulada “Cien años de Soledad es un vallenato de 350 páginas”, Gabo dice:
- Como comenzaron era una cosa que estaba muy bien. Yo vine a Colombia en el año 1963, a un festival de cine en Cartagena, tenía siete años de no venir a Colombia. Entonces Escalona vino a verme y yo le pregunté qué se había hecho el país en materia de vallenatos en los últimos años. Escalona me dijo que muchas cosas y me invitó a Aracataca para que oyera todos los conjuntos que él pudiera recoger en toda la provincia. Gloria Pachón, que estaba con nosotros, pasó una corresponsalía a El Tiempo que decía “ Festival Vallenato en Aracataca”. Cuando nosotros llegamos, Aracataca estaba lleno de acordeoneros. Escalona, no sé si por olvido, llegó a las cinco de la tarde. Ese día oímos vallenatos por cantidades. Recuerdo que Armando Zabaleta, que no fue invitado, se presentó con su conjunto, echándole vainas a Escalona.
Zabaleta, nunca fue del resorte de las parrandas de Escalona, según entrevista de Luis Enrique Martínez, a Jorge García Usta, publicada en el magazín Solar, Periódico de Cartagena), siguiendo con su posición critica, hizo la canción Aracatata Espera y desde entonces Gabito sería derrotado políticamente aunque fuera para la alcaldía de Aracataca.
LA MODERNIDAD.
Para algunos analistas, la modernidad y la modernización, es una etapa inconclusa. La historia ha ido dando saltos en medio de los inventos que llegan a los pueblos y se toman a la gente asando mazorcas. No se les ha dejado desarrollar a plenitud su propia edad media.
En 1972, cuando nuestro Antonio Cervantes “Kip Pambelé” conquista el primer titulo mundial de boxeo para Colombia y nos enseña a ganar, se presenta una ruptura entre la edad media y la modernidad, entre el pasado oscuro y el futuro de la luz eléctrica que trae consigo otros vicios y nos encandila. Llegó la luz y la televisión a muchos pueblos que se maravillaban con el invento.
La radio era entonces el único vehículo de modernidad. Recuerdo que vivíamos en nuestro Palenque de San Jacinto, Bajo Grande, de donde salimos solo a los 15 años. Elina Alandete, nuestra haya, le encargó a mi padre, que cuando fuera a Cartagena, le trajera un radio como el de Gilberto el de Rodolfo, “porque ese si ponía vallenatos”.
Era una suerte escuchar música de acordeón en la radio y Gilberto el de Rodolfo tenía un radio especializado en vallenatos, porque siempre que pasaba para el monte en su burra, iba con uno puesto. Elina creía que el vallenato sonaba según la marca del radio.
La palabra vallenato era obligada en los sellos de los discos y en el bautizo de todo músico que llevara acordeón. Incluso a Alfredo Gutierrez y Arnulfo Briceño, no siendo vallenatos, aún niños imberbes los bautizaron como los pequeños vallenatos y los mandaron de gira a Ecuador y Venezuela. Antonio Fuentes, importante empresario fonográfico, fue un enamorado de la palabra por sus connotaciones comerciales y tintes de piqueria.
Para la época de Elina Alandete ( pude ser 1970), existían La Rapsodia Vallenata, de Radio Libertad, de Rafael Xiquez, de ocho a nueve de la mañana, que colocaba cuatro temas. El resto era publicidad y avisos. “Radio Libertad, potencia continental de 50 kilovatios, presenta, La Rapsodia Vallenata, expresión folclórica de la Costa, con la música y alegría de la tierra de Francisco el Hombre, puya, paseo, merengue y son hacen: La Rapsodia Vallenata”.
Se le avisa a Avelino Escobar, en Bajo Grande, Bolívar, que ponga cuatro mulos en Las Palmas, tres de carga y uno de silla, que su hijo Kennedy , viaja a esa.
El otro espacio radial que colocaba música de acordeón era “Ustedes Hacen El Programa”, de radio Sutatenza, de 2 a tres de la tarde. Posteriormente surgió el Show de Alfredo Gutiérrez, a las cinco de la tarde, por Radio Libertad.
Ya para del Caribe, Barranquilla a estudiar periodismo, allí empezaban a sacudirse de la música antillana y penetraba el acordeón de la mano de la bonanza Marimbera. Allí se impone eso de pagar por poner y se incrementa la guerra por el mercado. Era la misma que conllevó a la creación de Los Correleros de Majagual, cuyo fin era enfrentar a Aníbal Velázquez, pero cambian la caballerosidad y la competencia de las estrategias comerciales y calidad artística por la cuota al programador de turno. Nace la denominada “Payola”.
Recuerdo que alguna vez penetré a un lugar especializado en salsa a tomarme unas cervezas en la calle 72. Cada vez que iba al baño por el efecto deshidratador de las frías, pasaba tarareando unos versos sabaneros de Andrés Landero, las Miradas de Magaly. Los tipos que estaban en la meza, entre ellos Alvaro Ruiz Hernández, me increparon que no profanara el recinto cantando Vallenatos. Discutimos y por más que les expliqué que eso no era vallenato, no me entendieron. Después ya nadie pudo parar la avalancha y todo lo que se tocaba en acordeón llevaba el sello de vallenato. Y en poco tiempo, mis críticos, no tuvieron más remedio que abrir espacios de vallenatos, pero puro vallenato de icopor.
El hombre a derrotar era entonces Alfredo Gutiérrez. “El rebelde” contó que había un hombre que iba de emisora en emisora a pagar para que no le pusieran sus discos. Incluso, se los rayaban.
Jorge Oñate, artista exclusivo de la antigua CBS que no necesitaba quizás de esos artilugios, se dio de trompadas en la puerta de Radio Libertad, con un promotor de Codiscos. Habían salido al mercado dos LPs con el tema Marta, de Calixto Ochoa. Felipe Paternina había grabado este tema en la magnifica voz del opita Jairo Serrano y se estaba escuchando más que el de Oñate. Cuando el promotor llegó a promocionar el disco de Serrano y Paternina no lo pudieron emitir, porque estaba rayado. El control explicó que el propio Jorge Oñate le había pasado la llave de su carro al acetato, para bloquearlo. Allí comenzaba la guerra sucia.
EL FESTIVAL VALLENATO.
El Festival vallenato fue un escenario de pelea desde el principio, que sirvió para dividir más las regiones. Allí se apoderaron de la historia del acordeón y se cometieron algunos errores. Uno de ellos fue dejar la cumbia por fuera, que era y sigue siendo el ritmo emblemático de Colombia en el mundo. Si incluyen la cumbia y la tambora hubiesen tenido más méritos musicales y el festival no estaría atado a una edad media, como muestra de museo. Con caja guacharaca y acordeón, la música vallenata estaba condenada a la parranda patiera. Necesitaría, entonces, un ingrediente, el que le pusieron los sabaneros, para llevarla fuera del país.
El mismo Gabriel García Márquez lo dice, en las siguientes palabras:
- ( 1)Yo creo que lo más importante de la historia del vallenato es cuando surge la escuela Sabanera del departamento de Bolívar. Anteriormente solo se conocía la escuela del Cesar y La Guajira. Pero lo que verdaderamente innova esta música es La Escuela Sabanera. Que podríamos llamar Sinuano- Sabanera, que yo encuentro que es muy auténtica y muy ortodoxa.
BARRANQUILLA, UPA JA.
El fenómeno de Barranquilla, en la urbanización del vallenato fue vital. Especialmente por sus emisoras de cobertura regional y el surgimiento de Telecaribe, que habló vallenato desde sus inicios. Los programadores sabaneros han sido de intentos tímidos. No ha existido, por ejemplo, grandes del sabanero, sino grandes del vallenato. La información de farándula ha sido parcializada, incluso en la prensa escrita. El festival de gaitas de Ovejas, que se conserva como el más tradicional del país, jamás ha sido transmitido por Telecaribe. Y apenas el año pasado, cuando el porro al menos puso una ministra de comunicaciones, Señal Colombia transmitió el Festival Corralero de La Sabana, donde radican las verdaderas diferencias de una y otras escuela.
Sobre este particular han escrito Gabriel García Márquez y Daniel Samper Pizano, más que todo a través del estudio de la obra de Adolfo Pacheco Anillo, que en estos momentos rebasa la de Rafael Escalona, desmitificado y desbaratado en su egolatría por la mordaz pluma de Jorge García Usta en su articulo “ Aproximación tímida al ego de Escalona”, donde lo deja totalmente desnudo. Aparece más como una obra de Gabriel García Márquez y de su abuela la compositora, porque un hombre que silbar no sabe, pareciera casi imposible que haga música.
Al respecto dice GGM(2): “El vallenato urbano es algo que no se puede impedir. No se puede impedir que una cosa evolucione, como no se puede impedir que el lenguaje evolucione, porque entones estuviéramos escribiendo como en la edad media. La vida no la para nadie. Si hay acordeoneros y compositores que viven en la ciudad, entonces sus vivencias y expresiones son urbanas y a ellas tienen que referirse. El vallenato siempre está remitido a su realidad. Ella es su servidumbre. Ese es su destino.
Sobre un aparente enfrentamiento con Escalona, García Márquez, respondió: “En ese tiempo yo me dedicaba a dos cosas, a vender libros y esperar que Escalona me diera de comer”. Fue cuando paseo la provincia vendiendo libros.
Y advierte: “Escalona no puede decir eso porque si uno se pusiera a hacer la lista de la gente que le ha dado de comer, y de aquellas a las que uno también les ha dado de comer, esa vaina bastaría para llenar el directorio telefónico de Manhattan”..
Y más delante riposta: “Yo le he dado a Escalona algo mejor que de comer y es el hecho de que él aparece en todos y cada uno de mis libros”
Escalona esgrimió su ego al advertir, que cuando sale Cien Años de Soledad, ya era famoso.
Según García Usta, el que Escalona utilizara a Colacho Mendoza en sus parrandas y como interprete primordial de su obra, le perjudicó al gran rey, porque apareció como el antipopular del paseo, especialmente cuando derrota a Andres Landero, a Lisandro Meza y a Alejo Durán, que eran los favoritos del pueblo.
A la hora de la muerte, se conocieron sus valores. La muerte de Alejo Durán conmocionó al país. Lo mismo que la de Landeros. En cambio, la de Colacho, pasó con menos ruido.
Volviendo al festival. Parece que todo estaba dado para que el primero se lo ganara el Viejo Emiliano Zuleta y no Alejo Duran, quien vivía alejado del valle, en Planeta Rica, C´rodoba. Ya todos saben que Emiliano se emborrachó y no acudió a los tres llamados, porque se creyó ganador y sin conocer las reglas no se presentó a la final. Eso marcó a los Zuleta, que a excepción de Emilianinto, en la canción inédita, han estado de espaldas a su historia. Cosa parecida a la de Abel Antonio Villa, a quien jamás le perdonaron sus criticas en el sentido de que vallenato es otra cosa.
La hamaca Grande, que Adolfo Pacheco Anillo hace para contestarle a Consuelo Araujo, fue presentada en el Festival Vallenato del 69, pero no concursó, porque Andrés Landero, quien la meció, desconocía que debía inscribirla previamente.
La misma historia le sucedió a Alfredo Gutiérrez, Andrés Landero, Ramón Vargas, Felipe Paternina y Lisandro Meza, descalificados por su estilo sabanero. Los casos mas sonados fueron los de Gutiérrez, Landero y Meza. Era tanta la presión, que en 1972, siendo finalista y uno de los favoritos, a Ramón Vargas, se le fue la voz. El segundo lugar, según él, fue mucho. De vainas no me dio un infarto, le comentó a Numas Armando Gil, en su libro Mochuelos Cantores de Los Montes de María la alta.
A Alfredo Gutiérrez lo habían descalificado en la interpretación del merengue El Papel Quemado, por manejar algunos repiques no ortodoxos. O sea, se pasaba de la raya, tocaba demasiado y eso era sospechoso de que el acordeón pudiera llegar más allá de los limites que ellos mismos se habían impuesto.
LA POSICION DE CONSUELO.
En toda esta ola de desinformación que se tomó el país, en que una mentira mil veces repetida se hace aparecer como verdad, tuvo que ver la periodista Consuelo Araujo Noguera, defensora inquebrantable, nervio y alma del festival vallenato. Allí no se movía una sola hoja sin su consentimiento. Impuso siempre su criterio.
En su libro Vallenatología, escrito sin preciosismo literario e impreso en una edición sencilla de 72 páginas, publicado en 1972, Consuelo Araujo dejó abierto un interrogante que apenas empieza a ser respondido por los escritores sabaneros. “No tengo mayores argumentos para decir que existe un vallenato sabanero, porque no he estudiado esa región, por lo que me dedicaré al vallenato-vallenato, que es mi zona”.
Adolfo Pacheco le respondió en tres canciones clásicas, como La Hamaca Grande, La Diferencia y La Espina.
EL FESTIVAL SABANERO.
En respuesta a la descalificación de Andrés Landero, Alfredo Gutiérrez, Lisandro Meza y Ramón Vargas en los primeros festivales, surge un movimiento en Sincelejo y se crea el Festival Sabanero del Acordeón, donde se incluye, además de los tres elementos del vallenato ( caja, guacha-raca y acordeón) la timba, para los aires de porro y cumbia, que son los que hacen la diferencia. Se comparten el paseo sabanero y el merengue sabanero, que son más cadenciosos que el estilo vallenato. Y se excluyen la puya y el son.
El festival sabanero llegó a convertirse en un escenario de multitudes y dicen que estuvo a la par del vallenato, eligiendo reyes insuperables como Andrés Landero, Enrique Díaz, Lisandro Meza, Julio de la Osa, Miguel Durán ,Gilberto Torres, Fredy Sierra, Julio Rojas, Felipe Paternina, Wiliam, Molina, Gabriel Julio, Rodrigo Rodríguez, entre otros.
Paradójicamente, mientras se realizó y antes de que cayera en manos de los políticos de turno, que lo parcelaban como cuota electoral y lo destruyeron, ningún acordeonista vallenato pudo alzarse con la corona. Solo Andrés El Turco Gil y Ramón Bolaños, que se vino a vivir a Sincelejo, pasaron a las finales. La ortodoxia sabanera de la que habla Gabriel García Márquez es mucho más fuerte que la vallenata. Los ritmos del porro y la cumbia, con sus tonalidades menores, sugerencias melódicas y armónicas son muy complejos.
Los primeros intentos por hacer un festival con ritmos sabaneros y que resaltara los valores del patio, se dio en San Jacinto en 1972, en la Escuela Vocacional Agrícola. Posteriormente surgen El Sabanero de Sincelejo, El Bolivarense de Arjona, el Tabacalero del Carmen de Bolívar, El Nacional de san Juan Nepomuceno, El de sabanero de Sahagún ( 1978), y el de Chinú, entre otros. Pero muy pronto, estos festivales realizados en tierra sabanera, se vallenatizaron y fueron desapareciendo. Los sabaneros, creadores de una gran escuela, se volvieron imitadores de los vallenatos y en gran medida fueron olvidando sus propios ritmos, que languidecían en el anonimato, porque se le dio prelación a la avalancha de paseos lloriqueros a partir de Nido de Amor.
En Córdoba, por ejemplo, se hace un solo festival del porro, el resto son festivales vallenatos, como los de Lorica, Chinu, Sahagún, Montelibano, Cotorra, entre otros, donde se le da prelación al acordeón y a los ritmos vallenatos. O aún, dándole prelación a los aires sabaneros, llevan el nombre de vallenatos.
LOS CORRALEROS
El exitoso conjunto de acordeón de hoy, con su vallenato de icopor a cuestas, tuvo sus inicios en la ambición del músico sabanero, que por su naturaleza explora y busca cosas nuevas. Lo primero que hace, cuando cae una acordeón en sus manos, es metérsele por dentro y adecuarla a su estilo, lo desbarata, lo arma y descubre que la técnica es buena. El artista sabanero buscó, desde sus inicios, diferentes maneras de ejecutarlo, por ello lo puso a conversar con las trompetas y bombardinos. Allí nace el formato corralero.
Ya en 1942, después que el ovejero Joaquín Pizzaro Mutis hubiera importado las primeras acordeones en 1856, Pedro Alquerque, había tenido intentos de crear un conjunto tipo corralero, denominado Los Corraleros de Astillon.
Los músicos sabaneros, con acordeonistas antiguos como Alejandro Alandete y José Manuel García (En San Jacinto), Alcides Paternina ( Corozal), Eugenio Gil ( Betulia), Joaquín Bettin ( Sampués) Leopoldo Salazar ( Sincelejo), entre otros, desde el principio intentaron fusionarse con la banda. El conjunto inicial era de acordeón o dulzaina, tambor de gaita ( llamador), redoblante y maracas. Fue Luis Enrique Martínez, quien trajo la caja vallenata, introducida por Carlos Velez, en los años 50.
En 1957 Colacho Mendoza grabó su acordeón con el saxo del turbaquero Carlos Arnedo, pero no le dio el sabor que le impusieron Alfredo Gutiérrez, Calixto Ochoa, Cesar Castro, y losotros, al conformar en 1961 Los Corraleros de Majagual, considerado el conjunto mas importante de la música de acordeón en el siglo pasado.
Denominados la universidad de la cumbia, los Corraleros de Majagual estuvieron a la par de las mejores orquestas del momento y hoy, 47 años después, siguen vigentes.
Alfredo Gutiérrez fu vital en la evolución del vallenato. El lo describe como una campesina que llega al pueblo mal trajeada y él la viste de gala. Le introduce uniformes, coros, bajo electrónico, baterías, timbales, y la saca de los aires tradicionales. Hoy, los conjuntos vallenatos, están viviendo de la música sabanera, llevan el bombardino a cuestas y rebuscan éxitos viejos para grabarlos, como el Tao Tao, la Camisa Rayá, El Amor de mi Sabana, etc.
En La Sabana se manejan más de 18 ritmos musicales, además de los cuatro que escogieron y canonizaron en Valledupar.
Esa incesante vocación para la innovación del músico sabanero, que recorta la gua-characa, que le cambia los sonidos al acordeón y crea fusiones, le ha llevado a crear nuevas cosas. Por ejemplo, Juancho Nieves, en Sahagún, acaba de inventar un sistema para afinar las gaitas, con las que se pueden tocar en orquestas sinfónicas sin ninguna clase de problemas. Mario Paternina ha inventado en Corozal una nueva caja, más pequeña, más versátil, de mejor sonido y que se puede armar y desarmar.
Y Felipe Paternina, inventó un manual para aprendices del acordeón, con más de 600 nuevas posiciones para crear nuevos conceptos musicales.
LAS DIFERENCIAS.
En este momento, en que se han perdido los estilos y no se sabe quien es el uno y cuál es el otro, hay una confusión total entre sabaneros y vallenatos. El acordeón se popularizó tanto que un cachaco la suena hasta mejor que un valduparense o que un corozalero. Allí está el caso de Alberto Jamaica o el de Julian Rojas, con lo que el Festival Vallenato da punzadas políticas en el corazón musical del país, pero la historia es la historia. Y por mucho que a Andrés Landero se le designara como “Rey Vitalicio del Festival Vallenato” ( al igual que a Pacho Rada), estos murieron sin sentirse vallenatos.
Por eso, para hacer las diferenciaciones entre una y otra escuela, tenemos que comparar los clásicos.
Quien mejor marca la escuela vallenata es Luis Enrique Martínez.
Quien mejor marca la escuela sabanera, Andrés Landero.
Quienes mejor marcan la narrativa vallenata son, Rafael Escalona, Tobias Enrique Pumarejo, Leandro Díaz.
Quienes mejores marcan la poética sabanera son, Adolfo Pacheco y Lucho Bermúdez.
No es lo mismo, Mochuelo pico e maíz, de ojos negros brillantinos a Señores vengo a contarles, hay nuevo encanto en la Sabana, en adelanto van estos lugares, ya tienen su diosa coronada.
O cuando el toro salta a la arena, hasta el más cobarde sé enguapetona , a: como es estudiante ya se va Escalona, pero de recuerdo les dejo un paseo.
El vallenato se agota y se repite, por lo que el futuro del acordeón está en la inagotable escuela sabanera, por su poliritmia, sonoridad y exploración de otras cosas.
Muchas gracias.
miércoles, abril 11, 2007
EL TERMINO PORRO
Apreciado Edward.
Me ha parecido interesante y muy necesaria la discusión sobre el termino porro. Seguramente nos permitirá dar a conocer mejor nuestra cultura musical. El envío de la carta a la Academia, informando lo que para nosotros en el caribe significa Porro, me parece oportuna.
Sin embargo la carta y encabezado del señor Carrillo Hinojosa "Españoles: respeten y dejen el colonialismo", me ha resultado desproporcionada.
Puedo entender que su interés es decirnos, que esta de acuerdo con nuestra posición, pero no tiene nada que ver con colonialismo; Si de pronto, con el desconocimiento que existe en el viejo mundo de cómo llamamos a nuestro hermoso ritmo musical.
Debemos también reconocer nuestro desconocimiento de los otros significados que esta palabra puede tener en muchos sitios de América y Europa, incluso desde mucho antes que apareciera y fuera bautizada nuestra música.
Por lo que he podido verificar el termino Porro parece tener muchos significados. Veamos el significado de doce hasta ahora investigados:
- Porro. Existe una comuna en Italia, llamada Rovello PORRO, Provincia de COMO. Su origen esta situado en el año 1.600. Superficie: 5,8 km². Altitud: 240 m s.n.m. (min. 135 m, máx. 258 m.) y 5.512 habitantes. Rovello, al parecer significa en antiguo celta "valle fortificado".
- Porro: Tipo de ajo. También conocido como Puerro, Ajo porro, Ajoporro. Nombre científico Allium porrum. Este PUERRO, es el símbolo de la población de San Juan de Sahagun, España.
- Porro es un cigarrillo de marihuana u otras drogas. A diferencia de los cigarrillos, el porro no se consume, es decir, si le dejas de dar caladas, no se consume, se apaga solo o se queda así.
- Porro es un género musical colombiano. El porro es uno de los variados aires musicales colombianos. Nacido y desarrollado principalmente en la costa atlántica o región caribe (departamentos de Córdoba, Sucre, Bolívar y Atlántico), y luego extendido a otros confines. Es un ritmo muy alegre y fiestero propicio para el baile en parejas. Se ejecuta en compás de 2/4; el mismo del pasodoble y el tango. Pero como tampoco en la música faltan discrepancias, se sostiene que su verdadero compás es el 4/4; el mismo de la samba. Ambos se tocan en lo que se llama "compás partido", que para algunos es el mismo 2/4. (En esto que me corrija el maestro Naranjo)
- Porro: Apellido muy común en España (Galicia). Corina Porro Martínez: tiene 50 años, enfermera que el 13 de diciembre de 2003 toma posesión como alcaldesa de Vigo, España. Ricardo Porro, arquitecto cubano que figura en las listas de reconocidos artistas de esta profesión por sus trabajos para las Escuelas de Arte de Cubanacán, hoy Instituto Superior de Arte de Cuba.
- Porro: Apellido muy común en Italia. el apellido existe en Cosenza. También en Cremona, donde Stradivarius fabricaba sus hermosos y afamados violines.
- Porro: Científico italiano (Paolo Ignacio Pietro Porro, 1801-1875) de cuyo nombre se deriva una de sus principales invenciones: el prisma de Porro o porroprisma. Este dispositivo óptico, especialmente eficaz para invertir imágenes lateralmente, se emplea en cámaras fotográficas (Olympus E-300,Pen-F y Pen FT), así como en prismáticos.
- Porro: Un adjetivo que —en algunos países de Latinoamérica— significa torpe y necio: "¡Niña, no sé cómo puedes ser tan porra de caerte así!".
- Porro: En Chile es una persona con un mal desempeño académico. ("Obtuviste una mala calificación..., ¡qué porro eres!")
- Porro: En América el porro es un tambor de forma cónica, de un solo parche, y también la jarana en que se baila al son de dicho tambor.
- Porro: En ciertos lugares de España y más concretamente dentro de los ámbitos ganaderos se conoce como porro a un utensilio usado para manejar las reses, el cual está fabricado con el tronco y raíces en forma de cepa de un árbol bastante joven (para que su peso no sea excesivo y tenga fácil manejabilidad).
- Porro en México es una persona perteneciente a un grupo de choque, que actúan principalmente en bachilleratos públicos.
A estas alturas de la investigación me resuenan ALGUNAS preguntas:
Será que nuestro ritmo fue bautizado así por un cura español o italiano de apellido PORRO. O en honor a otro?
O por que se tocaba con algún utensilio usado por nuestros ascendientes (criollos y españoles) para manejar las reses?
O en honor al pueblo de un visitante italiano que estuvo con nosotros por alla en los finales del dominio español.
O en honor al Obispo español Francisco Bartolomé Porro y Reinado (1739-1814), consagrado en 1801 por Roma.
VEAMOS ALGUNOS OTROS PORROS FAMOSOS
LOS PRISMÁTICOS
Unos prismáticos son especialmente útiles para un naturalista y, en el caso del observador de aves, se convierten en una herramienta imprescindible.
Existen dos tipos de prismáticos: los de prisma de porro y los de prisma en tejado. La diferencia principal entre ambos se encuentra en el tipo de prisma interno que emplean. Esto se traduce externamente en un menor volumen de los de prisma en tejado. Por el contrario, los de prisma en porro suelen ser más luminosos y a menudo transmiten mejor la luz, con lo cual veremos con más claridad en horas crepusculares y en cualquier condición de luz escasa.
BEATO Giovannangelo PORRO (25 OTTOBRE)
Giovannangelo Porro nacque nel 1451, nel ducato di Milano. Entrato nell'Ordine, visse dapprima nel convento milanese di santa Maria, poi fu trasferito a Firenze. Per dedicarsi interamente alla penitenza e alla contemplazione, si ritirò sul Monte Senario, rimanendovi per quasi vent'anni. fece ritorno, infine, a Milano, dove si preoccupò in modo speciale dell'educazione cristiana dei fanciulli. Morì il 23 ottobre 1505. Fu proclamato beato da Clemente XII nel 1737.
AJO PORRO, AJOPORRO
Nombre común o vulgar: Puerro, Puerros, Ajo porro, Ajoporro, Ajoporros
Nombre científico o latino: Allium porrum
Familia: Liliáceas (Liliaceae).
Origen: Europa y Asia Occidental.
Planta herbácea anual.
El puerro consta de tres partes bien diferenciadas, hojas largas y lanceoladas, bulbo alargado blanco y brillante y numerosas raíces pequeñas que van unidas a la base del bulbo.
Obispo Francisco Bartolomé Porro y Reinado (1739-1814)Obispo de Louisiana y las dos Floridas (1801-1803).
A native of Gibraltar in the Diocese of Cadiz, Spain; ordained a priest [n.a.]; consecrated Bishop of Louisiana and the Two Floridas at Rome in 1801; faculties for Diocese granted but departure delayed because of rumored sale of Louisiana; transferred to the Diocese of Tarazona in Spain in 1803; died in Tarazona in 1814.
martes, abril 10, 2007
Entre dos maestros del castellano: A CLASE CON EL PROFESOR BUSTILLO(*).
- Cuando se fuma, lo sabroso de la ceniza es que caiga en el suelo.
El hablante, el hombre enjuto que mira por la ventana, mientras percibe la brisa sabanera que afuera acaricia la enredadera, parla con un temblor emocional que hace vibrar su cigarro.
Cuando habla sabe que es costeño y nada más. Cuando está en Bogotá es magistrado del Consejo Electoral. Cuando llega a su Caribe, es un hombre como todos nosotros.
El profesor Germán Bustillo Pereira habla de espaldas, lo que incomoda a su viejo educador, José Elías Curi Lambraño, quien trata de explicar la revolución palpable del idioma castellano. Afuera Corozal está quieto a pleno sol de diez de la mañana, equiparándose a la mente lúcida de las dos ilustres figuras que se han reunido en esta mañana de octubre, levantándose los espíritus mutuamente. El parlamentario Jorge Barraza Farak, que sirve de guía, los observa, absorto en los chorros de sabiduría que derraman en cada palabra, con los que eclipsarían el humo de una enorme chimenea. El periodista se malaya de no tener una libreta de apuntes, una cámara fotográfica o de televisión. Pero, caramba, piensa, que “en donde no hay perros se montea con gatos”.
… Y a la carga.
José Elías Curi, con unas gafas gruesas como fondos de botella sigue esculcando en la lucidez de sus 79 años. Envidia el goce del profesor Germàn Bustillo, que sigue pegado al ventanal, saboreando el segundo cigarro de la visita y ahora se detiene en una fotografía del Congreso de la Repùblica, con algunas figuras del conservatismo de inicios del siglo XX. Ambos son conservadores de los buenos. Puros. Resalta en el desgaste de la placa la esbeltez de Raymundo Emiliani. Le sigue una foto de la iglesia de Corozal, cuando no había el parque y todo no era más que un lodazal. Curi lee su último poema. Bustillo aprueba mientras mira las fotos y degusta el cigarrillo, tratando de no estorbar la salud del anfitrión, dejando caer las cenizas suavemente con un leve sobo de sus dedos.“Es del año 1914”, dice Curi, quien insiste en alargar el cenicero, lo único que le queda de 50 años convertido en una chimenea andante. Ahora tiene el vicio de no fumar y unos pulmones ahuecados que a veces le impiden respirar normalmente.
Los dos colosos del castellano se han reunido por primera vez después de muchos lustros de ausencia y de cruce de información a través de cartas y de libros compartidos. “A mi alumno del ayer, mi profesor de hoy”, le puso Curi de dedicatoria a Bustillo, en uno de los libros que él envió.
Curi quería cogérselo así, sin la magia de la radio, a quemarropa, para limpiar algunas dudas. Desde que se tropezaron en Cartagena, cuando Bustillo era su alumno (ya hace casi muchos años), no habían vuelto a verse las caras. Ahora empiezan a sacar palabras, arrancan sus raíces como si éstas fueran una mata de yuca harinosa y empiezan a cocinarlas. La evolución del castellano que palpan en sus narices produce un temblor en las manos del educador y ex congresista corozalero, mientras Bustillo, entusiasmado por un nuevo descubrimiento, saca una pequeña libreta y apunta con rigor de periodista. El encuentro se torna cada vez más interesante. Los hombres no desperdician un céntimo, un segundo, para probar sus conocimientos.
“Confieso que a mí se me salían las babas escuchándolo con Juan Gossaín”, revela Curi, pues ha comprobado que lo de Bustillo no es de libreto ni de papelitos, todo lo saca de su mente clara y pródiga en sabiduría.
Curi sustrae de su inmensa biblioteca un viejo diccionario de terminologías médicas. Bustillo lo recuerda bien, su padre, que era médico, tenía uno igual. Cantan las palabras. El análisis de la diacronía y la sincronía del idioma los embelesa.
El profesor Bustillo revela que llegó obsesionado por conocer las raíces de la palabra “Buchipuluma” y mamar gallo. La segunda es un venezolanismo que viene de “Mamacallo”, dice Curi. Colocan varios ejemplos sobre el tiempo .Pea viene de pega. Vaina de Vagina. Médico de medida. Enfermedad no estar acto, no bien. Hablan de códigos verbales. “Yo iba a escribirle, pero esta enfermedad”, se excusa Curi, olvidando que, en efecto, le escribió a Bustillo. “Yo tengo su carta”, asegura Bustillo. Son cartas de conocimientos compartidos en la distancia y que cada día valen más.
Parranda, guepajé, devanadoras, son palabras que saltan a la vista, que se abren paso en el humo del cigarrillo y el leve silencio de la ceniza.
“Lo que pasa es que las palabras se pierden y luego aparecen”, dice Bustillo.
El profesor Curi advierte que en el último diccionario moderno de la lengua castellana que llegó a sus manos han desaparecido por lo menos unas 80 mil palabras. Otras van incorporándose, especialmente los modismos, que dinamizan la lengua. Ahora está de moda la palabra cibernético. “No es una palabra nueva, Pericles fue el gran ciberneta de Atenas”, precisa Bustillo.
“Es que el lenguaje es como un río”, agrega Curi, quien asegura que en diez años el río cambia y se le suman o se le ciegan ramales.
“Abacia es incapacidad para la marcha y caminar anapestico es caminar cantando, propio de los militares”, dice Bustillo.
Hablaban de cosas como pegarse una pea, un castizo de noble origen que proviene de pegarse una pela de vino. O Parranda, cofradía, viene de tomar vino del fermento de las hojas de parra.
Después del análisis de las palabras, viene la sentencia:
- Eso lo firma Quevedo si resucita..
EN EL ENCUENTRO.
Sin una grabadora que asuste las palabras, sin una cámara que ahuyente y cohiba, sólo el celular de Jorge Barraza, que no deja de sonar, hemos emprendido esta aventura para presenciar el reencuentro de dos colosos de nuestra lengua castellana, del costeñol mismo.
Barraza, anfitrión del profesor Bustillo, ha decidido apagar su celular, pues mientras atiende al ilustre visitante y paisano ha tomado la decisión de no hacer política. Confiesa que la primera visita de sus adeptos la recibió a las cinco de la mañana. “Es que político que a las seis de la mañana no tenga visitas en casa está mal”, dice el periodista.
Corozal, no obstante que los avisos marcados en las paredes inundan el mundo de proselitismo político, es como un refugio cierto, una protección contra la actividad que todo lo enreda y mata la amistad. Ya Corozal no es el de rancio abolengo conservador. Como muchos pueblos del Caribe, se han ido liberalizando. A algunas familias opulentas sólo les quedó el apellido. Eran personas fartas, como dicen en San Jacinto. “Farto o Facto, viene de fatuo”, interviene Barraza.
LA LLEGADA, EN ESTA MAÑANA.
La camioneta se detiene en una casa de pretil alto, custodiada por verjas de hierro oxidado forradas por una planta ornamental. La casa tiene las puertas cerradas y aseguradas con un candado. Se nota la falta de una escoba. Hay polvo de olvidos. El chofer se baja y toca. No hay signos de vida por momentos. Al fin la puerta se entreabre. Curi asoma. Da muestras de no conocer. Tiene puestas una sudadera, unas pantuflas y está descamisado.
- “Quién es?, Pregunta.
- ¡Yo, el profesor Germán Bustillo!
Curi, con una toalla atada a la cintura, como quien acaba de salir del baño, abre sus ojos viejos en señal de asombro y deja exclamar un sonido que se le ahoga en la garganta. Está emocionado. Se excusa de la facha. ¡Déjenme y me pongo algo!, Se excusa, apenado.
Tranquilo, viejo, dicen, sin decir nada.
Ahora aparece, ya con una camisa “amansaloco” y deja entrar a los visitantes, después del abrazo quiebra hueso.
Curi se excusa por todo. Por su facha, por el aparente desorden de la sala. Dice que ha estado muy embromado, que de vainas lo encontraron vivo. que no tiene secretaria ( mujer) desde hace días, que tenía tres meses de total abandono con las palabras, pues sus pulmones ya se niegan a darle aire fresco a sus días. Fueron 50 años que le dedicó al cigarrillo. Era una chimenea ambulante. Todavía conserva los ceniceros y unos pulmones ahuecados, pero Bustillo prefiere sentir la ceniza de su cigarrillo en el suelo, por eso sale afuera y prende el primero de la visita, mientras entrega ánimos al ilustre anfitrión. Pita el carro de la basura y se estremece Corozal.
El profesor Curi Lambraño insiste en llevarlos a su escondite culto, aunque desordenado, en el que se ha dedicado por lo menos 40 años a esculcar en las profundidades de ese río dinámico del costeñol. Sin embargo, puede más la fuerza que atrae a Bustillo, fascinado por una bella luz que irradia del patio sembrado de macetas y en el medio del cual sombra un palo de mango.
Bustillo llega al patio y descubre, con asombro, que ese es el mismo escenario de un sueño que tuvo hace seis meses. Ese día se lo contó a Domingo, su chofer. Sabe que hay muchos misterios sobre los sueños.
Curi trata de sustraerlo del embelesamiento y dice que muy seguramente la imagen la vio en una fotografía que se hizo tomar en el lugar y se le quedó grabada en el disco duro. Bustillo rebela que no había visto la foto jamás, que el lugar lo había visto solo en su sueño, el árbol, el balcón, la virgencita, las matas, todo.
LABORATORIO.
Ahora, en el laboratorio de palabras que Curi ha construido en uno de los cuartos de su casa para matar la nostalgia (ya sus hijos no viven con ellos), sigue el encuentro, que no podía ser desaprovechado.
Bustillo empieza por desempolvar un montón de cosas que tenía guardadas desde que Juan Gossaín lo levantaba a preguntas en la era de estudiante- profesor. Ahora, con la premura del tiempo, pues el avión en Montería vuela temprano, pero con la tranquilidad de quien todo lo sabe, los dos sabios empiezan a mostrar sus secretos, mientras el periodista y el político observan, absortos. Asisten a una clase con Curi y Bustillo, sin proponérselo.
BAJAMIENTO DEL CADÁVER
Donde hay dos hombres sabios el humor es un pájaro dispuesto a echar el vuelo en cualquier momento. Bustillo no niega su tierra farota, sabanera, San Jacintera. Su pueblo es muy parecido a Corozal y Sincelejo, fundados por el mismo teniente español Don Antonio de la Torre y Miranda.
De San Jacinto recuerda las frases geniales de aquel Inspector de Policía, que a la letra de un levantamiento de cadáver de un hombre que se había ahorcado, expuso que no se trataba de un levantamiento sino de un “bajamiento de cadáver”.
“ El cadáver quedó como añingotado, porque el hico era muy largo”, o de otro caso: “Tenía una puñalada tres cuartas más abajo del bolsillo de la relojera”.
EL CARRO EMBRUJADO.
Cuando era diputado del departamento de Bolívar por la Alianza Nacional Progresista, Anapo, a mediados de los años 60, Germán Bustillo Pereira recuerda que estuvo de visita en Bajo Grande, atendiendo una invitación del líder anapista, Nelson Hamburger, quien siempre ha sido amante de las armas y de la milicia.
Refiere que de regreso a San Jacinto, a eso de las doce de la noche, en compañía de Edgardo Lora y Alfonso Pereira, en la Sierra Vieja, donde Albertico Fernández descubrió el espanto de la noche, se encontraron con el carro fantasma, un aparato que se hizo famoso en esa región.
Bustillo asegura que todavía el brillo de los faros del carro fantasma, pasando por encima de ellos, en ese sendero por el que sólo podía cruzar un solo vehículo, le rechina en la mente. El motor se iba desgarrando, trepando los vientos de la sierra.
“El carro fantasma nos dejó viendo un chispero y se nos pasó la borrachera”, refirió Bustillo.
O sea, que no hay que creer en las brujas, pero de que las hay las hay.
La visita de Bustillo a Sincelejo y Corozal, antes de analizar con Curi la presencia y frases del general Rafael Uribe Uribe ( quien definió a estas tierras como un cementerio de vivos), terminó con la degustación de un helado de coco de níspero donde las Villalba. Lo mismo que hace cuando va a San Jacinto, que no deja de comerse una galleta de soda donde Las Vásquez. O una chepacorina, en El Carmen de Bolívar.
El níspero tiene un sabor barroso, a tierra, dice Bustillo.
Lo más importante fue que a Sincelejo y Corozal vino el profesor Bustillo y no el magistrado de la Consejo Electoral. Aquel se quedó vestido de cachaco en Bogotá.
* A la muerte del profesor José Elías Curi Lambraño, autor de “El Costéenlo, un dialecto con toda la barba”, la red de sabanero militante, comparte en nuestro blog esta crónica del periodista Alfonso Hamburguer, en el único encuentro que sostuvieron los dos colosos del castellano en los últimos 45 años.
