jueves, abril 19, 2007

LA LITERATURA EN EL FESTIVAL DEL BURRO

Por ALVARO MIRANDA
Tomado de "EL UNIVERSAL"


San Antero está a hora y media de Montería, Córdoba, a 10 minutos del mar, en la región del bajo Sinú del Caribe colombiano.
Una vez el viajero llega a las calles de la población, se escucha en la lejanía los rebuznos que en do de pecho rivalizan con las notas perdidas de porros y cumbias. Ya no sobre un burro, sino una motocicleta, un hombre con un altoparlante, con orejas y nariz enorme de marimonda, invita a los habitantes de la población a que lleven sus borricos disfrazados al desfile final donde se elegirá al más bello de todos. Los dueños de los animales sólo tienen que inscribirlos de modo gratuito en el evento. Como prestación se le dará $20.000 por cada asno que, engalanado con colorete, sombrero y collar, presente al carnaval con el que se le rinde homenaje al pariente del rocín de Sancho Panza.

Pero más allá de la tradicional convocatoria de asnos embellecidos, que llega a los 20 años de presencia continua como un suceso paralelo a la Semana Santa, el alcalde Martín Morales Diz y sus colaboradores Julio Díaz Miranda y Erley Vergara, se encargaron de llevar a los sananteranos el Primer Encuentro de Literatura. Los participantes eran los escritores Hugo Chaparro Valderrama, director de los Laboratorios Frankestein, con su conversatorio “El evangelio según Hollywood”. Miguel Torres, dramaturgo y novelista con la recreación de su novela El crimen del siglo. Gustavo Bolívar, guionista de televisión y novelista, con su exposición sobre cómo llegó a la creación y a la adaptación en la pantalla chica de su novela Sin tetas no hay paraíso. Guido Tamayo, cuentista, con la lectura de su obra narrativa. Federico Díaz Granados, poeta, con la presentación de su libro Álbum de los adioses... Gustavo Reyes, cuentista, con la lectura de sus narraciones cortas. El cronista Ernesto McCausland con el tema periodismo y literatura. Alfonso Hamburger, comunicador social, con su exposición sobre “Música corralera de la plaza de Majagual”.
Álvaro Miranda, autor de la novela Un cadáver para armar, con su conferencia “El burro en la literatura” que versó sobre El asno de oro, la antigua y clásica obra del africano Lucio Apuleyo. Todas las palabras que escuchaban los 750 asistentes, rompían con la diaria tradición del colegio Julio César Miranda, amplio y abierto recinto académico en cuya aula máxima se llevaron los encuentros culturales. Fue un suceso que mostró la cara inquieta de los jóvenes de la región sobre los temas de literatura que en medio del calor y el canto de las chicharras del mediodía, han sido incentivados por sus maestros y profesores en las 90 escuelas del municipio.
Este contagio con las letras, se integraba en la caída de la tarde con la puesta en escena de obras de teatro como Demonios de mediodía o entrada la noche, con la expresión popular de las danzas y de la música interpretada por las cantadoras de bullerengue de Etelvina Maldonado y el sexteto Tabala de Palenque, entre otros. Feliz mezcla fue esta en que un alcalde se atreve a colocar la literatura en medio de la otra alegría que produce un festival popular. Fue una hazaña gloriosa, pues al lado de la distracción nocturna, jóvenes y adultos asistían con gusto, en mañanas y tardes, a prolongadas, pero intensas jornadas con las letras.
A lo anterior hay que sumarle cómo de modo simultáneo se llevaba a cabo el Primer Torneo Nacional de Ajedrez en San Antero con destacas figuras del deporte ciencia, que alternaban con niños y jóvenes de la región. Un grupo numeroso de ajedrecistas nacionales entre los que se encontraban Miguel Uribe Turbay, Óscar Castro, Gregorio Rey y Juan Minaya, bajo los 17 abanicos eléctricos de uno de los auditorios del colegio, sentían detrás de reyes y reinas de plástico, pasar la tarde moviendo caballos, torres, alfiles y peones, como si estuvieran frente a contendores de magna talla y no de escolares que con ansiedad buscaban mejorar ese nivel adquirido, como un hecho excepcional, en su programación académica. El gobierno municipal de San Antero tiene un tercer ojo donde la fiesta no son sólo encantos del Caribe a través de la parada folclórica, la música vallenata, el fandango popular, el concurso de gastronomía típica, sino de la comunicación con literatos y sus letras y las estrategias del pensamiento a través del movimiento de las fichas de ajedrez.
Un olor a vida nueva se siente en el mar tranquilo cruzado en su cielo por pelícanos y gaviotas, en los bosques de verde mangle de la bahía de Cispatá repoblada de caimanes que dan cabida al Festival del burro de San Antero.

* Álvaro Miranda, poeta y novelista, autor de la novela La risa del cuervo y de los poemarios Los escritos de don Sancho Jimeno, Simulación de un reino, fue uno de los invitados en este encuentro de escritores en San Antero, Córdoba.