viernes, mayo 11, 2007

EL MAGO DEL CELULAR

El ex senador sucreño, Alvaro García Romero, procesado por paramilitarismo, no terminó el bachillerato, pero conoce al dedillo la psicología del sabanero y usa su inteligencia emocional para reinar en medio de la pobreza de uno de los departamentos privilegiados por la naturaleza.


Por Alfonso Ramón Hamburger.


El ingeniero hacía todo lo posible por transmitir de la mejor manera su proyecto de una nueva emisora para Sucre, en un almuerzo de trabajo. Explicaba sobre la longitud de la antena, la potencia de los equipos, el logo, la imagen corporativa, el mercadeo, la programación, los resultados...
Alvaro García Romero estaba que se dormía con la charla y la voz sinuosa del ingeniero, entonces optó por interrumpirlo, claro, como siempre, con mucha diplomacia.
Me disculpa, ingeniero, yo no quiero una emisora para ganarme el almuerzo. Yo quiero una emisora para contestarle a Julio Guerra Tulena. Y después de una pausa agregó: "Eso sí, lo único que quiero es que suene más que la de Julio Guerra Tulena".
Los Guerra Tulena llevaban muchos años como los amos y señores de Sucre y se atrincheraban en dos emisoras, Radio Piragua y Radio Costenera.
Me cuentan que, palabras más palabras menos, intenciones más intenciones menos, en esta forma nació Radio Caracolí, la emisora del hoy detenido senador Álvaro García Romero.
Este pasaje pudiera interpretar sociológicamente lo que ha sido el manejo que nuestros dirigentes le han dado al Departamento de Sucre, el mas atrasado del país. En medio de los enfrentamientos del pasado (García- Guerra, García- Dager, García- Merlano, García- Pérez , García – Arana y ahora García- Corte), se ha despilfarrado parte del pasado y comprometido parte del futuro de este sufrido departamento. ¿Quién ha sido capaz de robarle la segunda base a García después que él mismo lo llevara a primera con bolas intencionales? El problema ha sido que los engendros de García salen peores y es mejor malo conocido que bueno por conocer, dice la gente. Las clientelas populares, como en los tendidos de las corralejas y las fiestas de gallos le apuesta al gallo más asesino, porque no les gusta votar por un perdedor. Siempre le juega al ganador. Un gallo bueno no triunfa en el medio perverso de la gallería. Gana siempre el gallo jodido, el malo, el desgraciado.
En un tratado del que se echó mano para la primera parte del libro EN COFRE DE PLATA, se plantea esta situación sobre la creación del Departamento de Sucre: no hubo un modelo para el nuevo departamento, como se pudiera decir del proyecto paisa o del Cesar, por ejemplo. Fue un cambio para no cambiar. Una división burocrática nos separó de Bolívar. Culturalmente somos los mismos. No hubo resistencia por parte de la clase dirigente de Bolívar, que por sus tentáculos familiares y de intereses económicos y personales, seguían y siguen ligados a Sucre. No hubo forcejeo con la rancia clase cartagenera, más interesada en el reinado de belleza. Ellos nos veían como una provincia de toros y corralejas, lejana, extraña.
El cacicazgo político reemplazó al encomendero español. Las clientelas costeñas versus el centralismo cachaco. La ineficiencia y la ineficacia, han sido factores del subdesarrollo. Las adherencias políticas y familiares dan buen resultado electoral, pues se maneja a las anchas el poder, pero generan ineficiencia e ineficacia en el manejo de Estado.
Remontándonos a los Zenúes, encontramos que a la llegada del español, nuestros indígenas no dieron pelea sino que se replegaron, dándole paso a una cultura de inclusión, que ha tenido su resultado en nuestra música, con el nacimiento del fenómeno de la fusión (acordeón con bombardinos, gaitas, bajos, guitarras), hasta terminar en el exitoso proyecto de Los Corraleros de Majagual. Los músicos lo lograron gracias a su calidad porque celos y tropiezos abundaron. El problema ha sido en lo político y en lo administrativo. Y nuestros antepasados Zenúes también lo lograron en la ingeniería, al manejar perfectamente la irrigación de las aguas mediante un sistema de espinazo de pescado que la ingeniería contemporánea no ha podido interpretar fielmente. También nos legaron el sombrero vueltiao, prenda artesanal insuperable, hoy nuestro símbolo nacional por encima del café o las esmeraldas.
Los políticos nuestros son eficaces, pero no eficientes. Ellos saben quién tiene tal número de votos, piden el precio, y los compran. No hay cosa más dura que un hombre conquistar a otro hombre para que vote por él. "Mire compa, usted no sabe lo que cuesta voltear a un liberal recalcitrante, hay que perderle por lo menos 45 noches de visitas", me dijo una vez el difunto Alfredo Urruchurto, uno de los lideres de Álvaro García Romero.
Esa parece ser la diferencia. García sabe dónde están las Marías Ruiz, Los Bayos Espinosa, los Alfredo Urruchurto, y los demás "Líderes" que ponen los votos.
Pero la situación no es como para abordarla tan ligeramente. El fenómeno García (entre más se le ataca de mafioso y de malas compañías, más votos alcanza) habría que analizarlo más que con profundidad, sociológicamente, y con todas los lógicas existentes. A mí, personalmente, como periodista me atrae la personalidad de este personaje. Nadie le ha hecho la entrevista que debe hacérsele, que sería como entrevistar al Departamento de Sucre.
Cuando habla por su emisora, y eso que es una o dos veces por año ( dicen que cuando lo hace lleva unos tragos encima), éste parece dirigir los temas, porque a los periodistas que allí laboran presuntamente les pasa como al ingeniero que vino a instalar esa estación radial, nunca le preguntan cosas importantes más allá de la coyuntura burocrática. Lo importante es que la emisora suene más que las otras. ¿Qué tal si sigue las indicaciones del ingeniero? ¿Qué tal si la emisora no se monta para que sonara más que la de Julio Guerra, sino para que sonara más por el desarrollo de Sucre?
Lo que he conocido de García ha sido por fuentes cercanas que no estoy obligado a revelar. Y realmente me sorprende su inteligencia (no siempre para la maldad) y su sagacidad para las estrategias: dicen que durante un presunto secuestro de diputados para elegir Contralor de Sucre, a todos les quitaron el celular, porque nadie sería capaz de resistirse a una de sus llamadas. El controvertido ex senador hace su primera llamada a la una de la mañana y desde un celular maneja el Departamento.
Supe que su capacidad para sobrevivir en esta selva que es la política de Sucre comenzó en Ovejas, cuando siendo un niño sus padres lo castigaban por sus travesuras y lo aislaban en el segundo piso de su casa a pan y agua; entonces comía más, pues "sobornaba" a los vendedores que pasaban por la calle. Les tiraba una pita y con ella subía en una olla que el bollo, que las butifarras, que las hileras de huevo de iguana, que el chicharrón de adentro. Allí empezó a ganarse el remoquete de El Gordo. ¿Cómo conseguía la plata? Ese es otro cuento.
Y los sucreños somos tontos. Todos escuchamos la emisora de García porque es la emisora de García, pero resulta que no aparece a nombre de García y quien menos habla por ella es García.